Durante años, la cirugía de amígdalas ha sido el tratamiento más conocido para problemas como la amigdalitis crónica, las infecciones de repetición o las molestias asociadas al caseum. Sin embargo, en la actualidad existen alternativas mínimamente invasivas que permiten tratar las amígdalas sin cirugía radical.
La crioterapia o crioablación amigdalar es una de estas opciones. Para entender en qué consiste y en qué casos puede recomendarse, hablamos con el Dr. Guiral, otorrinolaringólogo especializado en crioterapia, que nos explica el procedimiento con detalle.
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Toggle¿Qué es la crioterapia o crioablación de amígdalas y en qué consiste?
“La crioablación o crioterapia es un tratamiento en el que usamos frío extremo para reducir el tamaño de las amígdalas, curar la amigdalitis crónica, eliminar infecciones de repetición o los molestos acúmulos de caseum que producen mal olor o halitosis.”
El Dr. Guiral explica que el procedimiento se realiza mediante un dispositivo específico que aplica frío local directamente sobre las amígdalas.
“Se hace con un dispositivo especial que aplica con una sonda frío local sobre las amígdalas, provocando que parte del tejido se retraiga, cicatrice o se destruya de manera controlada.”
En casos de ronquido o apnea del sueño, el objetivo es reducir el volumen amigdalar:
“Es como encoger un poco las amígdalas para que ocupen menos espacio y molesten menos.”
¿En qué pacientes está indicada y cuándo se recomienda frente a la cirugía tradicional?
“Hoy en día, la crioterapia se usa principalmente en adultos y niños, de forma exitosa.”
Según el especialista, puede considerarse especialmente cuando:
- “La amígdala está agrandada y da molestias leves, pero no hay infecciones graves.”
- “El paciente quiere evitar la cirugía radical.”
- “Se contraindica o no se desea ser sometido a una anestesia general.”
- “Queremos evitar una cirugía en quirófano.”
- “Los procedimientos quirúrgicos asustan o no se quiere pasar por dolor o pinchazos.”
Ventajas de la crioablación frente a la amigdalectomía
El Dr. Guiral destaca varias ventajas claras de esta técnica frente a la cirugía convencional:
- “No hay sangrado durante el procedimiento.”
- “Ausencia de dolor inicial (aunque puede haber molestias por el frío).”
- “No se extraen completamente las amígdalas, así que se mantiene la función inmunológica.”
- “La recuperación es muy rápida.”
Procedimiento, recuperación y postoperatorio
El tratamiento suele realizarse con anestesia local o sedación ligera:
“Se hace normalmente con anestesia local o sedación ligera, dependiendo de la edad y tolerancia.”
El procedimiento consiste en:
“Colocar la sonda de frío sobre la amígdala y aplicarla durante unos 60 segundos en entre 3 y 5 zonas.”
Respecto al postoperatorio, el Dr. Guiral señala:
- “El dolor es muy leve los primeros días o solo hay discretas molestias.”
- “Puede haber inflamación, hinchazón ligera o sensación de cuerpo extraño.”
- “Se recomienda hidratarse bien, tomar algún analgésico menor si hace falta y evitar comidas muy duras.”
- “La recuperación es rápida: muchos pacientes vuelven a sus actividades normales en 1–3 días.”
Beneficios en niños: ¿es una buena opción?
En niños muy pequeños no suele ser la opción habitual:
“En niños muy pequeños no es la opción habitual pues precisa algo de sedación.”
Sin embargo, en niños mayores y colaboradores puede ser una alternativa muy interesante:
“Si el niño es mayor y colaborador es un procedimiento muy interesante pues se realiza con anestesia tópica, sin pinchazos y no existe ningún riesgo comparado con la morbilidad de la cirugía clásica en quirófano bajo anestesia general.”
Además, añade:
“No hay peligro para el paciente y no hay riesgo de sangrado ni en el procedimiento ni en los días posteriores.”
¿Cuándo sigue siendo necesaria la cirugía convencional?
Según el especialista, la cirugía tradicional sigue siendo necesaria en casos como:
- “Apnea del sueño severa con amígdalas grandes.”
- “Complicaciones como abscesos o dificultad respiratoria.”
- “Cuando la reducción parcial no es suficiente o no se puede hacer crioterapia.”
Mensaje para pacientes y familias
El Dr. Guiral resume así esta técnica:
“La crioterapia es una técnica muy interesante que permite reducir hasta el 50 % del tamaño de las amígdalas sin cirugía radical, con dolor mínimo y ausencia de sangrado. Funciona muy bien en adultos y niños seleccionados, y también en casos de infecciones de repetición, halitosis por caseum o apnea del sueño moderada. Es una herramienta moderna, sencilla y segura que, bien utilizada y en pacientes seleccionados, facilita un tratamiento rápido, eficaz y sin complicaciones de la mayor parte de los problemas de las amígdalas.”
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