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Radiofrecuencia y microondas: dos tecnologías diferentes para tratar mediante calor

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En los últimos años, los tratamientos mínimamente invasivos han adquirido un papel cada vez más importante en distintas especialidades médicas. Entre ellos se encuentran las técnicas de ablación térmica, cuyo objetivo es tratar un tejido concreto mediante la aplicación controlada de calor.

Dos de las tecnologías utilizadas para conseguirlo son la radiofrecuencia y las microondas. Aunque ambas persiguen un objetivo similar, no funcionan exactamente de la misma manera.

Pero ¿cuáles son sus principales diferencias? ¿Y significa eso que una es mejor que la otra?

¿Qué tienen en común?

Tanto la radiofrecuencia como las microondas permiten generar calor de manera localizada sobre el tejido que se quiere tratar. Al alcanzar una determinada temperatura, las células de esa zona sufren un daño controlado que permite conseguir la ablación del tejido.

Estas técnicas pueden realizarse mediante agujas o antenas especialmente diseñadas que el médico coloca en la zona que desea tratar, generalmente con ayuda de técnicas de imagen como la ecografía o el TAC, dependiendo del procedimiento.

Su carácter mínimamente invasivo permite abordar determinadas lesiones evitando cirugías más complejas en pacientes seleccionados. La indicación y la elección de la técnica dependen siempre de la valoración del especialista.

¿Cómo funciona la radiofrecuencia?

La radiofrecuencia (RF) utiliza una corriente eléctrica de alta frecuencia que llega al tejido a través de un electrodo.

La interacción de esta energía con el tejido genera calor de una manera progresiva y controlada. En los sistemas de radiofrecuencia, factores como la resistencia o impedancia del tejido influyen en la forma en la que se administra la energía.

Los equipos actuales incorporan sistemas que permiten controlar este proceso. En el caso de la tecnología STARmed utilizada por JJP, por ejemplo, el generador adapta la energía en función de la impedancia y los electrodos cuentan con refrigeración interna para ayudar a controlar la temperatura durante el tratamiento. 

La radiofrecuencia cuenta con una amplia trayectoria clínica y se utiliza en diferentes áreas de la medicina. La tecnología STARmed distribuida por JJP dispone de aplicaciones en diferentes tejidos y órganos. 

¿Y cómo funcionan las microondas?

La ablación por microondas (MWA) utiliza un mecanismo diferente.

En este caso, una antena emite energía electromagnética que provoca un movimiento muy rápido de las moléculas de agua presentes en los tejidos. Ese movimiento genera calor y permite producir la ablación de la zona seleccionada. 

Una de sus principales características es la rapidez con la que puede producir el calentamiento. Por su forma de transmitir la energía, las microondas pueden alcanzar temperaturas elevadas en periodos relativamente cortos. 

Esta característica puede ser especialmente interesante en determinados procedimientos en los que se busca tratar un determinado volumen de tejido de manera eficiente.

Entonces, ¿cuál es la principal diferencia?

Podríamos explicarlo de una forma sencilla:

La radiofrecuencia y las microondas llegan al mismo objetivo, generar calor para tratar un tejido, utilizando dos formas distintas de energía.

La radiofrecuencia genera el calentamiento mediante el paso de una corriente eléctrica y la resistencia del propio tejido. Las microondas lo hacen mediante un campo electromagnético que actúa sobre las moléculas presentes en ese tejido.

Como consecuencia, su comportamiento durante una ablación también es diferente. La radiofrecuencia suele producir un calentamiento más progresivo, mientras que las microondas pueden generar calor de forma más rápida. 

También existen diferencias en el tamaño y la forma de las zonas de ablación que pueden conseguirse, aunque estas dependen no solo del tipo de energía, sino también del equipo utilizado, el diseño de la aguja o antena, la potencia aplicada, el tiempo de tratamiento y las características del propio tejido.

¿Es mejor la radiofrecuencia o el microondas?

Esta es probablemente la pregunta más importante y la respuesta es: depende.

No se trata de dos tecnologías necesariamente excluyentes ni de que una sea siempre superior a la otra.

Cada una presenta características diferentes que pueden resultar más adecuadas en función del tipo de lesión, su tamaño, su localización, el tejido que se va a tratar y las características de cada paciente.

Por eso, la decisión sobre qué tecnología utilizar debe realizarla siempre el especialista tras valorar cada caso individualmente. En la propia documentación clínica de JJP se establece que la indicación y la estrategia concreta de ablación corresponden al equipo médico responsable del tratamiento. 

Dos tecnologías, un mismo objetivo

La incorporación de nuevas tecnologías de ablación amplía las posibilidades disponibles para los profesionales sanitarios.

La experiencia acumulada con la radiofrecuencia y el desarrollo de los nuevos sistemas de microondas permiten disponer de diferentes herramientas para adaptar el tratamiento a cada situación clínica.

En JJP Hospitalaria seguimos apostando por tecnologías que ayuden a los profesionales a avanzar hacia procedimientos cada vez más precisos, eficientes y mínimamente invasivos.

Radiofrecuencia y microondas: dos formas diferentes de generar energía térmica con un mismo objetivo, ofrecer nuevas alternativas de tratamiento adaptadas a las necesidades de cada paciente.

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